FOTO: Richard Dowdy/INDYCAR

Bill Simpson, ex piloto de autos Indy e innovador en temas de seguridad en el automovilismo, murió este lunes a la edad de 79 años.

El estadounidense hizo 52 arranques en eventos sancionados por USAC entre 1968 y 1977, con un mejor resultado del sexto lugar en Milwaukee en 1970.

Pero fue su interés en la protección de los pilotos lo que lo motivó a centrarse en mejorar la seguridad en las pistas, en especial porque, en 1958, un accidente en arrancones lo dejó con sus dos brazos rotos. Este evento lo llevó a introducir un paracaídas en los autos Top Fuel de la época, con el fin de frenar a los coches.

Simpson trabajó en dispositivos de protección del piloto cada vez más efectivos, desde cascos hasta trajes a prueba de incendios, guantes y zapatos, logrando un avance fundamental cuando, en asociación con la NASA, introdujo el traje con “nómex”.

Para las “500 Millas de Indianápolis” de 1967, 30 de los 33 participantes usaron trajes anti incendio, que resiste las temperaturas altas gracias al material de aramida del que se compone.

Simpson se hizo famoso por prenderse fuego, a manera de demostración de sus productos que llevaban su nombre, además de ser un gran defensor de la mejora de los dispositivos de seguridad en los automóviles, sin importar la serie.

 

Durante muchos años, fue crítico de la serie NASCAR en el desarrollo de lo que se conoció como “zonas de deformación”, que ayudan a absorber energía durante los impactos.

Irónicamente, los cinturones de seguridad de Simpson, que se convirtieron en referentes en la industria, fueron el punto de controversia en el accidente fatal de Dale Earnhardt I en Daytona en 2001, ya que NASCAR declarara que fueran un factor contribuyente en su muerte.

Simpson dijo que la falla no se originó por un defecto de fabricación, sino por una instalación incorrecta, ya que Earnhardt prefería la comodidad que ofrecía una instalación personalizada.

Después de intentar demandar a NASCAR por 8.5 millones de dólares, Simpson llegó a un acuerdo extrajudicial, pero dejó Simpson Performance Products.

Investigaciones médicas posteriores concluyeron que una fractura de cráneo basilar fue la causa de la muerte de Earnhardt, debido a restricciones inadecuadas en la cabeza y el cuello.

Simpson pasó a formar la compañía Impact! y continuó su búsqueda para mejorar la seguridad del piloto. Sus avances le merecieron su inducción al “Salón de la Fama del Automovilismo en Estados Unidos” en 2003 y al del Indianapolis Motor Speedway en 2014.

También desarrolló cascos de fútbol americano más ligeros y fuertes, ya que el tema de las conmociones cerebrales se convirtieron en un problema cada vez más importante en los últimos años.

En el registro queda que Simpson le dio a Rick Mears, cuatro veces ganador de la Indy 500, un auto para su debut en USAC en Ontario, en 1976.

Simpson, quien relató su vida en los libros: “Racing Safely, Living Dangerously” y su secuela, “Through the Fire”, murió de una hemorragia cerebral que sufrió hace unos días.

El Museo del óvalo de Indianápolis anunció que planeará una celebración de su vida en mayo de 2020.