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¿Cómo puede un suplente reemplazar a la estrella? ¿Cuándo sabe el piloto Beta que es hora de reemplazar al Alfa? ¿Qué debe hacer un telonero para convertirse en estelar? Miren a Charles Leclerc y podrán encontrar la respuesta global. Después de todo, sin saberlo se convirtió en el sujeto perfecto de la F1 para contestar tales preguntas.

Incluso si Leclerc no se hacía estas preguntas en relación a su posición en Ferrari a inicios de 2019, muchos lo preguntaban en su nombre. El “qué” parecía algo seguro: a la larga Leclerc desplazaría a Vettel en Ferrari. El “cuándo” era un poco menos claro, pero seguramente sólo sería cuestión de tiempo. Lo importante era el “cómo”. Después de todo, el director del equipo, Mattia Binotto, llamó a Vettel –un tetracampeón que tendrá su sexta temporada con Ferrari en 2020– la “guía” de Maranello al título. Leclerc era el joven emergente altamente calificado de quien Ferrari esperaba grandes cosas, pero al que no quería aplastar bajo la presión de las expectativas.

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Leclerc lo sabía y aceptó que iniciaría como el número dos de facto y lo llamó “mi trabajo, entonces, (es) cambiar las cosas”. Nueve meses después puede sentarse y reflexionar sobre una labor bien hecha, con dos carreras particularmente claras en su memoria y en las de Binotto y Vettel.

La primera victoria de F1 para Leclerc en Bélgica también fue la inicial de Ferrari en la campaña. Una semana después le siguió otra en Italia. Vettel trompeó temprano en el GP local de Ferrari, luego recibió una penalización por retomar la pista justo en la línea de Lance Stroll. Mientras Leclerc recolectaba el amor de los tifosi en un podio salvaje en Monza, Vettel rumiaba su desencanto a la sombra.

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Sin embargo, el progreso de Leclerc hacia convertirse en el hombre principal de Ferrari no fue producto de una mejora repentina posreceso veraniego. Él le estaba causando problemas a Vettel y Ferrari desde la primera carrera. En un fin de semana deprimente para el equipo, Ferrari tuvo que ordenarle que mantuviera su posición en Australia, luego de que alcanzó a Vettel por el cuarto lugar. Leclerc cumplió.

Una semana después, cuando una victoria potencial estaba en juego, no lo hizo. “Tuve la oportunidad y simplemente no me vi a mí mismo desacelerando y quedándome atrás”, dijo Leclerc horas después de haber ignorado la petición de Ferrari de mantener la posición tras alcanzar a Vettel por la punta en Bahrein, luego de haber malgastado su PP con una arrancada mala. No ganó la carrera debido a un cortocircuito inédito en la electrónica de su Ferrari, pero el mensaje fue claro: Leclerc no estaba ahí para ser el número dos.

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Ferrari demostró inconsistencia en los primeros meses de la temporada, ya que lidió con un auto con poco arrastre y carga aerodinámica que lo dejó incapaz de desafiar constantemente a Mercedes. Pero cuando el auto era competitivo, Leclerc era el hombre que causaba el daño.

Debería haber luchado por la PP y la victoria en Azerbaiyán, pero chocó en la calificación. También tenía la ventaja en Mónaco, pero ésta se vio frustrada porque Ferrari no lo sacó para una segunda corrida en la Q1. Podría decirse que una estrategia pobre le costó la victoria en Austria, aunado a un manejo agresivo de Max Verstappen. Y otro problema de confiabilidad eliminó su oportunidad de llevarse la PP en Alemania, antes de que las condiciones traicioneras lo sacaran (como a muchos) de la carrera.

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Leclerc cometió algunos errores importantes, pero también estuvo al pie del cañón del ataque de Ferrari; añadiendo presión sobre Vettel en el proceso, a veces en silencio, a veces a plena vista. “La forma en que Charles está creciendo es muy positiva”, dijo Binotto a media campaña. “Es un talento, lo sabíamos, pero creo que realmente está aprendiendo de los errores, y eso es lo más importante. Incluso su colaboración con el equipo y la forma de apoyar en el desarrollo del auto están mejorando carrera con carrera, día a día. Si hay algo que nos sorprende es cuánto está mejorando al paso de las carreras”.

Leclerc es un joven muy autocrítico. Quizás es por eso que demostró ser tan apto para lidiar con lo que Binotto llama “mucha presión sobre los hombros”. Él se ponía la carga más pesada a sí mismo. Eso y el hecho de que forjó una fuerza mental impresionante en sus días en karts.

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