El segundo australiano en ser campeón mundial es recordado por nuestro HISTORIADOR EN JEFE, quien lo rememora como uno de los pilotos más completos
de la historia que debió dar mucho más, pero se retiró antes de tiempo; a su regreso a la F1 las condiciones habían cambiado y el éxito no se repitió.

Nacido el 2 de noviembre de 1946 en Melbourne, Alan era hijo de Stanley Jones, gran piloto australiano ganador del GP local en 1959 y que nunca quiso ir a Europa a correr. Alan empezó a trabajar con su padre en su agencia y al cumplir 21 años se fue a Europa a probar suerte, aunque no tenía suficiente dinero y regresó años después con más dinero y mejor armado para lo que quería hacer. Instaló un servicio de venta de remolques y camionetas usadas a gente que quería vacacionar en Europa y con eso logró tener presupuesto para financiar su carrera en F3 en 1971. Fue subcampeón en 1973 y pudo brincar a la Fórmula Atlantic y F5000, donde llamó la atención de Harry Stiller, excampeón de F3 británica, quien lo apoyó rumbo a la F1.

En 1975 Stiller compró un Hesketh 308B y firmó a Jones para debutar en Fórmula Uno, compitiendo en cuatro grandes premios. Su mejor resultado fue el undécimo sitio en Suecia.

Ese mismo año Jones pasó al equipo Embassy de Graham Hill y ahí corrió otras cuatro fechas. Logró puntos en el GP germano en el Nürburgring, el mejor resultado en la historia del Embassy-Hill.

Tras el accidente de la escuadra Hill en noviembre de 1975, Alan firmó para 1976 con el equipo Surtees, perteneciente a otro excampeón inglés de F1, John Surtees.

Su mejor resultado fue en Japón ese año, cuarto al ser pasado en los giros finales por James Hunt, quien así se coronó monarca.

Para 1977 se rehusó a refirmar con Surtees, pues no le gustaba que John cambiara sus instrucciones sobre la puesta a punto del auto.

El accidente mortal de Tom Pryce en Sudáfrica dejó libre el asiento en Shadow y Jones fue llamado para correr con ellos, dándoles la victoria en Austria con un manejo preciso en la lluvia y cerrando séptimo el año.

Williams lo contrató para 1978 y en el GP de EUA en Long Beach, con el FW-06, dio una demostración impresionante al lograr la vuelta rápida, alcanzando a los Lotus, Brabham y Ferrari que peleaban la punta, aunque un problema en el alerón lo retrasó y terminó séptimo.

A la vez disputó la serie Can Am estadounidense y ganó el título para Carl Haas, el importador de Lola.

En 1978 su mejor resultado en F1 fue segundo en el GP de EUA en Watkins Glen, pero sus actuaciones mostraron potencial a futuro y lograron patrocinios buenos para el año siguiente.

En Williams hizo pareja en 1979 con Clay Regazzoni y pese a que el suizo venció en GB, Alan se impuso cuatro veces en la segunda mitad para acabar tercero en el campeonato.

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