Foto: BMW

Ha llegado la séptima generación del modelo más importante de la marca bávara, y el resultado es sencillamente genial. Los más entendidos del mundo motor estarán de acuerdo que los ejemplares de la Bayerische Motoren Werke siempre se han diferenciado de su competencia por el desempeño dinámico que ofrecen, y el Serie 3 nuevo no es la excepción. Antes de entrar en materia, vale la pena enfatizar que este modelo es un parteaguas para la marca en este lado del mundo, ya que es el primero en salir de la de San Luis Potosí, desde donde se exporta a la mayoría de países de nuestro continente y más allá.

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Pues bien, las formas del Serie 3 nuevo son más elegantes que antes y emulan a las del Serie 5. Destaca el frente con la parrilla de riñones dobles cada vez más grandes, los faros afilados y de mirada agresiva (láser opcionales de gran poder lumínico con un alcance de más de 500 m, según BMW), el cofre abultado con cuatro nervaduras, los costados limpios con apenas una línea de carácter en la parte baja de las puertas, un trasero con calaveras a dos tonos y un alerón muy bien integrado a la tapa de la cajuela.

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Por su parte, el interior nos recibe con materiales y ensambles de primera (aplausos a la manufactura mexicana). Posee asientos deportivos que sujetan el cuerpo a la perfección sin cansar y una posición de manejo cuasi perfecta, muy baja como es costumbre en BMW. Como es más grande que el S3 anterior, ahora hay más espacio para las piernas en la segunda fila y el área para hombros y cabeza está en la media del segmento.

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Entre elementos de serie y opcionales puede venir muy equipado, con pantallas de hasta 30 cm, cámaras 360°, tablero virtual, cruise control con radar, frenado de emergencia, sistema de audio Harman Kardon con 16 bocinas, faros láser, climatizador multizona, asistente de estacionamiento, entre otros.

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Lo mejor del coche llega a la hora de ponernos en marcha. La calidad de rodadura es excelente con un filtrado muy bueno de las imperfecciones del pavimento. No es tan cómoda como un Audi A4 o un Mercedes-Benz Clase C, pero tiene una respuesta más efectiva y contundente que estos a la hora de enfrentar una carretera de curvas lentas, siempre apoyados en una dirección precisa y rápida que, aunque no llega a ser como la del M3, está perfectamente alineada con el resto de los elementos dinámicos. Es un tourer germano en toda la extensión de la palabra que gusta de ir rápido al tiempo que transmite mucha seguridad y aplomo en cualquier circunstancia.

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Bajo el cofre de la versión 330i de nuestro coche de prueba hay un motor 2.0 litros turbo que entrega 258 caballos de potencia y 294 lb/pie de torque acoplado a una caja de ocho cambios, que en conjunto ofrecen una dosis perfecta de potencia, refinamiento
y consumo para un coche de sus características. En menos de
6 segundos habremos pasado la barrera de los 100 kph, en total calma y con menos ruido que en algunos de sus rivales. Tiene varios modos de manejo, desde Eco hasta Sport+, en los que se gestiona la respuesta de acelerador, caja, motor, dirección y hasta el sonido del propulsor, aunque hay que aclarar que este último es electrónico y emitido no por el motor per se, sino por las bocinas del equipo de audio. Finalmente, los frenos merecen mención especial por el buen tacto del pedal, pues tienen una mordida consistente incluso en frío y una resistencia correcta a la fatiga.

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El Serie 3 nuevo se vuelve a colocar como el referente del segmento gracias a una combinación muy buena de atributos y a un manejo que es el sello de la casa BMW.

VÍCTOR ORTIZ