¿Será el siete de la suerte?

El secreto estaba bien guardado. Hace unos días se anunció que Pato O’Ward ha firmado para ser piloto de la escuadra juvenil de la firma Red Bull. Ellos no tienen a nadie en EUA con IndyCar y su único mexicano es Memo Rojas, así que no habría sorpresas en ello, excepto que las declaraciones posteriores implicaron que esa sería la ruta corta a Fórmula Uno. Analicemos esta parte.

RB tiene a Max Verstappen y a Pierre Gasly, quien no ha dado el ancho, mientras que Daniil Kvyat es sopa ya recalentada muchas veces y no da para el equipo mayor y Alex Albon todavía está verde, pero muestra algunas cosas buenas. Debajo de ellos viene Dan Ticktum que no tiene superlicencia y pese a que hay muchos pilotos más abajo en la escalera, aún no tienen el desarrollo. En cambio Pato O’Ward ya está en una serie que es mucho más veloz que la GP2 y a veces hasta que la F1, por lo que ya maneja la velocidad.

Su talento ha ido creciendo y tiene títulos en prototipos y monoplazas, algo inusual en la era de superespecialización actual. El hombre, a pesar de ser un chavo de 20 años, no se raja ante nada y aunque es cortés en extremo, en la pista es bravo como perro de presa y aunado a su talento, el potencial de crecimiento es enorme, por algo lo firmaron los de las bebidas energéticas. Lo más interesante es que es un tipo que se puede poner al tú por tú con Max sin llegar atemorizado como otros y eso es lo que la escuadra austro-inglesa necesita, alguien que rete a Max y muestre que tiene competencia.

Recuerdo las primeras veces que escuché hablar de él a Luis Lauro Hinojosa hace algunos años y al principio pensaba que era exageración, pero cuando lo vi correr y revisé sus resultados ya no dudé de que era un fuera de serie. Ya está en IndyCar y le han echado el ojo para F1; sin embargo, hay que conseguir los puntos de la superlicencia (le faltan poco más de la mitad), así que esperemos los obtenga en 2019 para tener muy pronto a un séptimo mexicano en la F1.

Sería importante, especialmente ahora que se habla tan intensamente de que nos vamos a quedar sin GPMX para 2020 y que Sergio dice que si no cambian las reglas para 2021 en la serie máxima, quizás se vaya a correr a otro lado, pues los pilotos son irrelevantes frente a los autos y eso es lo que define los títulos. Que lo de Pato sea una dosis de cal entre tantas de arena en nuestro deporte motor e Indy sea un recuerdo
de que triunfo y fracaso van de la mano.