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Todo el trabajo realizado por el equipo que respalda a Ricardo Cordero y Marco Hernández, ha valido la pena. Hoy, los tragos malos del abandono en 2017, se convierten en mieles del triunfo, ya que el binomio festeja su segundo campeonato absoluto en La Carrera Panamericana, ahora en su edición XXXII.

Muchas cosas para la anécdota ha dejado el evento entre ellas el regreso a Veracruz y su paso por Tlacotalpan, así como la verbena tradicional en Tehuacán, Puebla y el arribo a Temazcalzingo, en el Estado de México.

Mención merece la llegada a la Ciudad de México en el Palacio de Bellas Artes, punto en el que se reúnen cientos de aficionados. En la ruta, encontramos los tramos de la Sierra de Oaxaca con las curvas que hacen cerrar los dientes al pisar el acelerador.

También destacan los récords nacionales que se batieron en los caminos libres de Morelia en Michoacán y el campeonato en la categoría Histórica A Plus del novato en la panamericana, Enrique Meza II, piloto de 18 años de edad, y de su copiloto, Christian Coronel, campeón absoluto del año pasado con Emilio Velázquez.

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También se destaca el primer triunfo de Benito Guerra I y Javier Antista, luego de intentarlo por 16 años. Hoy “El Original” alza la corona en la clase Turismo de Producción. Lo mismo que el binomio de Francisco Díaz y Jorge Porras, quienes se llevaron el título en la MINI Panam Challenge.

El cierre con broche de oro con la llegada a Durango del ex piloto de Fórmula Uno, Emerson Fittipaldi, quien vivió en carne propia los 33.860 kilómetros de adrenalina pura en el Espinazo del Diablo.

Las hazañas personales, el trabajo en equipo y los lazos de amistad que conforman el espíritu panamericano, marcarán sin duda el inicio de la preparación para la edición XXXIII que se antoja tan espectacular como la que hoy termina.