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Desde su regreso en 2015, la marca japonesa solo ha tenido sus dos motocicletas propias en la parrilla, mientras que sus rivales Honda, Yamaha y Ducati son todos proveedores de al menos un equipo, permitiéndoles probar muchos más elementos y configuraciones por fecha.

El jefe de Suzuki, Davide Brivio, ha admitido que esto ha perjudicado a su equipo, ya que el 2017 se vio sin siquiera un podio a pesar de contratar a Andrea Iannone y Alex Rins; contrario a los comentarios que había hecho a principios de año sobre no tener planes para un “equipo junior”.

“Este año nos mostró que si necesitamos un equipo de apoyo… si hubiéramos tenido dos pilotos más en pista, habríamos conseguido más información útil para el desarrollo” dijo Brivio, “nos gustaría tener otro equipo apoyándonos, ayudando a mejorar… esta discusión ya se está llevando en la fábrica, pero no es tan fácil como para decir que si desde ahora”