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Generalmente, una generación tiene una vida promedio de cinco años antes de experimentar una renovación completa. Sin embargo, el anterior Malibu lleva apenas tres años, pero su diseño aburrido, la calidad de ensamble regular y un interior poco espacioso afectaron su nivel de ventas. Por ello GM ha desarrollado un modelo completamente nuevo, con un diseño que podrá gustar o no – una mezcla que remite a los Cruze, Volt e Impala nuevos– pero ya no pasa desapercibido. Es más largo y amplio que antes, y a pesar de ello también es más ligero gracias al uso mayor de aluminio y aceros de ultra alta resistencia, lo que en teoría debería de ayudar en el desempeño y el consumo.

Como novedad principal tiene un motor turbo de cuatro cilindros y apenas 1.5 litros de desplazamiento, que entrega 160 caballos de potencia y un torque de 184 lb/pie. Este propulsor trabajará en conjunto con una nueva transmisión automática de ocho velocidades que ya no será fabricada por GM, sino por Aisin.