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Rojas (FOTO: IDEC Sport Racing)

Se destacaron por su constancia, pero los tres mexicanos que participaron en la edición 86 de las “24 Horas de Le Mans” no tuvieron el resultado esperado por diversas circunstancias.

Solo uno de los tres representantes en el extranjero que formaron parte de la categoría LMP2 logró ver la bandera a cuadros, luego de una jornada que lucía prometedora tras lo mostrado en las prácticas.

Roberto González finalizó la prueba de resistencia en el séptimo lugar de la clase y undécimo en la clasificación general, haciendo equipo con el novato Pastor Maldonado y Nathanaël Berthon, quien lideró las primeras siete vueltas con el ORECA No. 31 de DragonSpeed; sin embargo, el neumático delantero derecho de su prototipo se desprendió tras su segundo repostaje, por lo que perdieron tres vueltas mientras el francés regresaba a la zona de fosos y recibía atención de sus mecánicos.

Desde ahí y hasta el final, el equipo del regiomontano remó contra la corriente, aprovechó los problemas de sus rivales para ascender en el orden y, a pesar de una salida de pista durante la madrugada, se las arreglaron para completar 360 vueltas. Además, Berthon se quedó con la mejor vuelta de toda la carrera: 3:27.200 m.

Sin importar que fuera representante de la European Le Mans Series, Memo Rojas fue protagonista desde el inicio de la actividad, al agenciarse la PP y posicionarse como candidato para subir al podio con IDEC Sport Racing. Junto con sus coequiperos Jean-Paul Chatin y Paul Lafargue, el mexicano hizo turnos notables de manejo, al pasar del octavo al tercer puesto en su momento, mientras se reponían de una penalización y mejoraban en cuanto a rendimiento en pista.

Las fallas de sus rivales le permitieron a los integrantes del equipo francés superar a los regulares del WEC y ocupar el tercer sitio en la clase, esperando una falla del G-Drive Racing No. 26 para ilusionarse con la victoria, pero faltando tres horas para el final la caja de velocidades de su ORECA falló, obligándolos a abandonar.

“Es frustrante, porque además de haber tenido la PP, teníamos un auto bastante competitivo en toda la carrera, siempre peleando los primeros tres lugares y con posibilidades reales de terminar en el segundo lugar”, expresó.

“Así es esto, los fierros no tienen palabra de honor. Es por eso que Le Mans siempre elige a su ganador. A veces todo puede ser perfecto y te puede traicionar en cualquier momento. Es parte del automovilismo. Estaremos de regreso para volverlo a intentar”.

José Gutiérrez también había logrado una actuación decente, al mantenerse alejado de problemas lo más posible y alcanzar la séptima casilla; sin embargo, al final de la Hora 13, el regiomontano perdió el control de su ORECA No. 40 en las Curvas Porsche, terminando en la barrera. Para su fortuna, salió ileso, pero el vehículo que compartía con James Allen y Enzo Guibbert tuvo daños terminales.

Sus coequiperos, Jean-Eric Vergne, Andrea Pizzitola y Roman Rusinov, se quedaron con la victoria en la clase.