Jeff Gordon, Jack Roush y Roger Penske (FOTO: Chris Graythen/Getty Images for NASCAR Media)

Una noche muy emotiva se vivió este viernes en Charlotte, Carolina del Norte, ya que cinco de las figuras más representativas de la historia de la NASCAR ingresaron al Salón de la Fama de la categoría.

Davey Allison, Jeff Gordon, Alan Kulwicki, Roger Penske y Jack Roush conforman la décima Clase de este recinto, el cual se inauguró en 2009 y ahora alberga a 50 integrantes.

El más representativo es Gordon, quien en su momento fue el más joven en conseguir un campeonato nacional, en 1995. En total, sumó cuatro títulos en la Copa, la serie estelar de la especialidad, logrando 93 triunfos y siendo el rival más representativo de Dale Earnhardt I en la segunda mitad de los 90. El californiano está retirado de las pistas, aunque es parte del equipo de transmisión de FOX Sports para Estados Unidos.

La excelencia y trabajo duro que representa Penske, quien ha construido un imperio en el automovilismo durante más de 50 años, en series y autos diferentes, también lo llevó a recibir esta distinción. De hecho, su organización superó las 500 victorias históricas en septiembre.

VER: 500 victorias de Penske

En lo que respecta a NASCAR, ha sumado 114 triunfos en la Copa, dos en las “500 Millas de Daytona” y seis títulos de propietario en series nacionales. El “Capitán” construyó el óvalo de Fontana, California, y en su momento fue dueño de los autódromos de Michigan, Nazareth y Rockingham. 

Así como Penske, Roush también ha encabezado un legado que abarca la propiedad de equipos y la ingeniería en el automovilismo. Desde 1988, ha sumado 324 victorias y cinco campeonatos, incluyendo dos en Copa, impulsando las trayectorias de Mark Martin, Matt Kenseth, Kurt Busch y Carl Edwards.

En 2003, co-fundó la constructora de motores “Roush-Yates”, que es la exclusiva de Ford, cuyos clientes se han consagrado en NASCAR, Grand Am/IMSA SCC y WEC, incluyendo las “24H de Le Mans” de 2016 con Chip Ganassi Racing, en la clase GTE Pro del Mundial de Resistencia.

Los otros dos inducidos fueron a manera póstuma. A Davey Allison, uno de los hijos de Bobby Allison, se le reconoce como uno de los talentos más natos que se hayan visto en el deporte, pero que falleció en un accidente de helicóptero en 1993.

Sumó 19 triunfos, incluyendo las “500 Millas de Daytona” de 1992, y 14 PPs, haciendo historia con su padre al ser la única combinación padre-hijo en terminar en primera y segunda posición en la competencia prestigiosa, en 1988. En su honor, su familia recibió el anillo de integrante del Salón.

Kulwicki es el ejemplo claro de que, con poco, se puede pelear contra los grandes favoritos. Siempre como piloto-propietario, logró el trofeo de “Novato del Año” de la Copa en 1986 y, pese a solo ganar dos carreras y tener un déficit de casi 300 puntos, se quedó con el título de la categoría.

El originario de Wisconsin no pudo defender su corona, ya que murió en un accidente de avión en 1993. Entre su legado, se destaca su celebración de “Vuelta Polaca”, en la que después de ganar, completa una vuelta a velocidad baja con el conductor saludando al público.

Durante la noche, también se entregó el reconocimiento anual por Contribuciones Destacadas en NASCAR a Jim Hunter, quien trabajó en la industria por más de 50 años como ejecutivo de la serie, presidente de pista, gerente de relaciones públicas y periodista, mientras que el periodista Steve Waid recibió el premio de Excelencia de Medios.