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Fernando Tornello

La F1 no puede escapar de las costumbres que afectan nuestra vida diaria. Así como ropa, muebles, autos de calle y tantos otros rubros se reciclan y vuelven a las formas de tres o cuatro décadas atrás, aunque aplicando las nuevas tecnologías para mejorar el pasado, la categoría reina comenzará, el próximo año, a transitar un ciclo parecido.

Los motores turbo, en su versión más exitosa, aparecieron tímidamente en el año1977, cuando Renault los incorporó en aquel monoplaza pintado de color amarillo, que conducía Jean Pierre Jabouille.

En pocos años evolucionaron de tal manera que coparon la categoría y ganaron campeonatos con distintas marcas y equipos. Los problemas de reacción tardía del comienzo, cuando los pilotos apretaban el acelerador y la respuesta del turbo se hacía esperar, fueron solucionados y aquel ‘turbo lag’ fue desapareciendo.

Cuando los costos se dispararon y la seguridad se vio afectada por la gran potencia que aquellos turbos alcanzaban fueron prohibidos. Pero todo vuelve y esos motores también regresan, aunque en versiones mucho más desarrolladas tecnológicamente.

A partir de 2014, el reglamento de F1 exige motores V6 turbo, de 1.6 litros de cilindrada, lo cual variará sustancialmente la forma de manejo y administración de los mismos. La pregunta es si las carreras serán parecidas a las de los años 80, cuando ganaba el que mejor regulaba el consumo de combustible y no el que corría más rápido.

El gran especialista en calcular el consumo era Alain Prost, quien ganó sus primeros títulos en plena era turbo y cuyo lema era “ganar corriendo lo más despacio posible”. El francés, que ya tiene 58 años, explicó hace poco que 2014 será un año de pilotos y que quien descubra más rápido cómo manejar los autos y motores que vendrán logrará una clara ventaja. Prost cree que los pilotos deberán adaptar sus estilos de manejo a la era que se viene y que varios tendrán serios problemas en hacerlo.

Vean estos datos para comprender mejor la situación: el peso mínimo de los autos pasará de 642 a 690 kilos, es decir, un 7.5 % más pesados que los actuales; los tanques de combustible permitirán cargar 100 kilos como máximo, en lugar de los 160 actuales, con lo que se comprueba la eficiencia de las nuevas plantas motrices, que durarán unas cuatro carreras según estimaciones de los ingenieros que las construyen. Con sólo cinco motores se podrán completar 20 GPs.

Lo que no variará demasiado es el peso de los autos en el momento de la largada. En 2013 parten con 790 a 800 kilos, sumando los 642 de peso mínimo más unos 150 a 155 kilos de combustible. En 2014 lo harán con el mismo peso, con 690 de mínima y 100 kilos de combustible. En ambos casos se debe agregar el peso del piloto, por lo que se valorarán más a los conductores más pequeños y livianos.