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Son tiempos duros para los rebeldes de Stuttgart, que tras dominar las pistas durante tres años siguiendo los cuatro de sus contrapartes de Milton Keynes, finalmente han visto despertar al imperio de Maranello, cuyas fuerzas encabezadas por dos campeones los han perseguido y rebasado a través de toda la galaxia.

Liderados por su tricampeón, los autos plateados en su base norteña de Brackley han resistido el contrataque, pero van perdiendo en puntos frente al tetracampeón rojo –desertor de las fuerzas rebeldes– quien quiere recuperar la gloria de Maranello. Ésta no se ha exhibido en todo su esplendor desde los tiempos en que regía el gran maestro nórdico inmutable, hace una década.

¿Podrán las fuerzas rebeldes seguir superando al imperio que estuvo en la creación de la serie máxima? ¿Recuperará el imperio su esplendor de antaño para buscar un trigésimo segundo título? La batalla es cerrada y la tecnología parece estar pareja en ambos bandos. Dejemos a NUESTROS RELATORES analizar el desempeño de los contendientes, desde una galaxia muy lejana…

Scuderia Ferrari

Acabando una década de sequía

Para un equipo con 31 títulos (16 de ellos de constructores, más tres más que debieron ganar entre 1950-57 cuando no existía esa corona), no ganar nada desde 2008 es un pesadilla. Fernando Alonso estuvo cerca en 2010 y 2012, pero no coronarse le costó la cabeza, con todo y su palmarés.

En 2017 han mostrado un equipo nuevo, reenergizado, capaz de competir y de no caerse cuando pierden. Su favoritismo por Vettel está mal disfrazado, pero eso es lo que cuesta conseguir el título. Kimi será sacrificado, aunque reciba un contrato para 2018 como pago de su esfuerzo en pro del equipo. Tienen, por primera vez en muchos años, material para ganar el título.

Mercedes

¿Dormidos en sus laureles?

El equipo tricampeón se confió en su motor o quizás la pérdida de su DT Paddy Lowe es mayor de lo que quieren admitir. Siguen teniendo el mejor motor de la categoría, pero sus pilotos no se impulsan uno al otro porque Bottas no está al nivel de Lewis, aunque con ese auto pueda ganar carreras.

En 2017 han dado un paso atrás pese a tener más victorias que nadie. Ni se ven ni son dominantes y en las pistas de curvas cortas y de velocidad media o baja sufren mucho con su auto más largo que el de sus rivales. Pueden ganar el título de pilotos, pero dependen de que Lewis de un paso adelante sin un coequipero que se lo exija. Pero el título de constructores parece a salvo.

Red Bull Racing

Newey marca la diferencia

Los subcampeones de 2016 perdieron el paso al inicio de esta campaña y cayeron un sitio frente al renovado Ferrari. Han tenido muchas fallas en la confiabilidad del a RB13, casi todas en el auto de Verstappen, quien no ha mostrado sino destellos de su tan cacareada brillantez, mientras que Ricciardo ha sido sólido y ha ligado cinco podios al hilo incluyendo el triunfo en Azerbaiyán, y le ha puesto una repasada a su coequipero.

El RB13 ha venido a más con la atención de Adrian Newey, quien cuando quiere participar puede hacer que el auto mejore mucho, como lo atestigua su era de cuatro títulos 2010-13, pero si no está de tiempo completo el auto sufre y echarle la culpa al motor Renault es la salida fácil. Son mejores que el resto, pero palidecen ante los dos primeros si Newey no los lidera.

Force India

Hacen mucho con poco

Force India se ha posicionado como el cuarto equipo de la F1 y va camino a romper, otra vez, su marca de puntos en una campaña, aunque sus ideas de que van a pelear el tercer lugar con RBR son un poco exageradas. Y lo han hecho sin marcar podios en esta campaña.

Son un equipo muy eficiente en su estilo de producción y un reto para el futuro será mantener el talento en los talleres, pues ya han empezado las ofertas al personal de la escuadra india. Aparte de los líos judiciales de sus dueños, no parece haber problemas en el horizonte, pero están cerca de tener que imponer órdenes de equipo si Ocon sigue recortando la distancia con Sergio. Eso sí sería problemático.

Williams

No todo cambio es buena

El cambio es un recurso final cuando se han intentado todas las soluciones y no se atina a componer un asunto. Williams lleva varios años entre azul y buenas noches, con soluciones técnicas bien desarrolladas o callejones sin salida, lo cual es perceptible en sus resultados. La llegada de Paddy Lowe, ex Mercedes, debería traer el cambio que solucionara todos los problemas, pero no ha sixdo así.

Mientras festejan su cuadragésimo aniversario, el equipo que empezó peleando en 2017 con Force India se ha ido cayendo y usando desarrollos complicados que no tienen ni dinero, ni el personal para llevar a buen fin. Para colmo, su piloto estrella está enfermo. A futuro, ni el talento, ni la cartera de Stroll dan para cerrar tanto hueco.

Toro Rosso

Desbalanceado y sin relevos

La Scuderia Toro Rosso es la hermana menor y probadora de pilotos para Red Bull Racing, por lo que su presupuesto e instalaciones no son comparables. Pero hacen una labor más que digna y pelean a media tabla con menos recursos que la mayoría de sus rivales. Y ahora exploran también la cuestión de motores para RBR.

Llevan varios años sin promover a su talento juvenil, pero están llegando al final del camino de esa táctica pues Kvyat ha demostrado que está en F1 por mercadotecnia y Sainz debería subir a RBR pero no hay espacio para él. No quererlo soltar causó dimes y diretes a la hora de la renovación del contrato para 2018. Es factible que aún con todos esos bemoles queden en quinto sitio en 2017.

Haas

Sin síndrome de segundo año

Generalmente el segundo año es malo para todos los principiantes pues si les fue bien tienden a caerse, si les fue mal, se ahogan. Gene Haas reforzó su estructura para atacar la falta de confiabilidad y ha conseguido ir minimizando los retiros y que estos no sean dobles, con la excepción de Australia.

El problema que ha sido fuente de frustración es el de los frenos, y el coqueteo con Carbone y Brembo no ha dado los resultados necesarios para mejorar el desempeño del equipo, que pese a todo lleva casi tantos sitios en los puntos como Williams y Toro Rosso; y pelea el quinto sitio ayudado por el motor Ferrari. Nadie les creía cuando hicieron su plan quinquenal y los gringos han ido cumpliendo paso a paso.

Renault

Enfocando el objetivo

Renault ha dado pasos para enfocarse en la F1, incluyendo la idea de mandar a Nissan a la FE, pero sabe que necesita duplicar su presupuesto y mejorar su reclutamiento para meterse a pelear como antaño (léase, era Prost). Pero también necesita un segundo volante que marque algunos puntos para ayudar a Hulk.

El desarrollo ha sido positivo tanto en motor como en chasís, de hecho Hulkenberg ha quedado dos veces como el mejor del resto y sus actualizaciones son efectivas, aunque pocas en cantidad. Eso debe cambiar en el futuro cercano, y podrían pelar el quinto sitio con alguien distinto (léase, Kubica) al volante del RS17, lo cual además sería un gran atractivo de mercadotecnia y levantaría el interés por el proyecto galo. Cosa de decidirse…

McLaren

Alianza sin furturo

Terminó la era de Ron Dennis con un generoso pago por su 25% de la firma, pero lo que no acabó fueron las cuitas de los de Woking. El motor Honda replanteado ha sido igual de malo que el original V6 turbo y sigue sin potencia, sin confiabilidad y sin avance, embelesado en pensar en Senna y Prost sin ver el futuro.

Hay un ultimátum acerca de resultados para antes de que acabe el verano, pero las opciones no son muchas, ni fáciles para 2018; y renovar parece lo más probable. Se supone que ya tocaron fondo, pero tenemos dos años de oír eso y Alonso sigue desperdiciándose, llamando la atención más por sus gracejadas fuera de pista que por su talento en ella. Pero en Indy mostró lo bueno que sigue siendo.

Sauber

Buscando el rumbo

Lo más destacado de Sauber este año ha sido que logró mantenerse delante de McLaren, que gasta como tres veces más, hasta Hungría. Dada su cosecha exigua de puntos en la primera mitad, parece imposible que los suizos remonten y dejen el décimo sitio en la segunda mitad, pero cosas más improbables se han visto.

La búsqueda de mejoría en 2018 que fue motivo del rompimiento con su directora Monisha Kaltenborn, y lograr la alianza con Ferrari para 2018 –y el posible regreso de Giovinazzi– han mostrado que los directivos nuevos no andan tan errados. Mientras tanto, dejar la cola parece misión imposible en 2017, pero ya encontraron un rumbo que en marzo parecía perdido.