Casi seguro que el corazón encargado de darle vida será el reconocido V8 biturbo de 4.4 litros, que ya hemos visto y ha aparecido en otros modelos de la marca, como el M5, por ejemplo

El auto insignia del futuro para la marca bávara es un prototipo de “coupé con cuatro puertas”, cuyo diseño se asemeja mucho al del modelo definitivo que llegará a las líneas de producción. Es el adelanto de la que será una gama nueva, denominada Serie 8 Gran Coupé, que complementará al también venidero Serie 8 Coupé. La versión M será la más potente y deportiva, y se espera que la gama sea lanzada en algún momento de 2019.

BMW no ha oficializado todavía detalles técnicos sobre el tipo de motor, la tracción o la potencia. Sin embargo, es sencillo suponer que la nueva gama del Serie 8 (Coupé y Gran Coupé) compartirá entrañas con el Serie 7 de sexta generación (de código interno G11), que tiene apenas un par de años en el mercado. De ser así, el Serie 8 estará fabricado sobre la nueva plataforma de gama alta denominada OKL.

De acuerdo a lo visto en el Serie 7, tampoco resulta imposible anticipar la gama de motores que veremos en el M8. Se hablaba sobre la posibilidad de que el Serie 8 tuviera como opción máxima un V12 biturbo, pero el anuncio de la inminente “muerte” del 760iL prácticamente cancela ese pronóstico. Por ello, es casi seguro que el corazón encargado de darle vida será el reconocido V8 biturbo de 4.4 litros, que ya ha aparecido en otros modelos de la marca, como el M5, por ejemplo. Eso también nos deja suponer que la potencia tendrá un piso de 650 caballos. La tracción sería a las cuatro ruedas y sólo quedaría esperar para saber si a este propulsor se le suma algún sistema eléctrico que aumente potencia y dé vida a otros componentes del coche; un sistema de 48V que ya instalan Audi y Mercedes-Benz en sus autos de gama alta.

A lo que BMW sí ha dado mayor difusión es a los aspectos relativos al diseño, el cual según la propia marca, tiene cierta inspiración en coupés de épocas pasadas. Como suele suceder en este tipo de modelos conceptuales lo más llamativo es el frontal, en donde destacan los faros, que siguen siendo dobles, como tradicionalmente los llevan los BMW. Tienen una nueva forma hexagonal, vista por primera vez en el M8 GTE de carreras. Algunas piezas de la carrocería, como las entradas de aire de la fascia delantera o el techo, están hechas de polímero reforzado con fibra de carbono (CFRP, por sus siglas en inglés). El color, un verde aperlado tornasol que parece cambiar a azul o gris según le pegue la luz, se llama Salève Vert, y hace perfecta combinación con los cálipers de los frenos, las rejillas de la parrilla, los rines, las salidas de escape y los marcos de las ventanas, que están pintados en color dorado. La mica de las calaveras es de material oscurecido y la defensa trasera tiene un difusor destinado a mejorar la aerodinámica del coche a alta velocidad.

Sin duda un modelo espectacular que anticipa no sólo un futuro estilístico brillante para la marca, sino que además deja en claro que el modelo tope de la gama no tiene que ser sólo lujoso, también puede ser dinámicamente un festín capaz de hacer sonrojar a cualquiera.

VÍCTOR ORTIZ