Compra la revista en Sanborns y locales cerrados

Desde los fosos: ¿El síndrome de Rosemeyer?

POR CARLOS JALIFE • @ Scuderiargz 

“WHAT YOU DON’T KNOW, WON’T HURT YOU…”

Jackson 5

En 1933 el gobierno alemán decidió usar el deporte para fines propagandísticos y autorizó presupuestos adicionales a los fabricantes que compitieran en el campeonato europeo (equivalente a la F1 actual) para desarrollar autos de tecnología de punta que ganaran. Mercedes fue el primero en aceptar el reto (ver “Las Flechas Plateadas” en FASTmag #30 de julio 2014), pero el nuevo consorcio alemán Auto Union, fusión de cuatro marcas, también se apuntó con un equipo liderado por el gran diseñador Ferdinand Porsche, cuyo auto de motor central era innovador. Los pilotos de aquella época no podían manejarlo, teniendo numerosos accidentes en pruebas y sugiriendo alterarlo, por lo que Porsche decidió buscar buenos pilotos que no tuvieran experiencia previa.

Es aquí donde entra Bernd Rosemeyer, quien fue un gran campeón alemán de motociclismo en el periodo entre las Guerras Mundiales usando BMW y NSU. Para 1934 los fabricantes de DKW, la división de motos de AutoUnion, lo invitan a probar el Auto Union del doctor Porsche y Bernd acepta, se sube, marca buenos tiempos y lo principal es que no se queja del auto. Él no había manejado autos de competencia antes y reacciona a lo que el auto le pide, sin buscar cambiarlo, simplemente se adapta. Bernd ganaría el título en 1936, aunque moriría en 1938 en un intento de récord en carretera (ver FASTmag # 18 de julio 2013) Y el único otro piloto que amaestraría a las bestias mecánicas del Dr. Posche sería el excelso Tazio Nuvolari, caso opuesto a Rosemeyer por su vasta experiencia –campeón de motos y de autos de Europa– y conocido por manejar lo que nadie más se atrevía o podía controlar.

Pasemos a 2014 con la llegada de reglas nuevas a la F1, hubo un cambio total de paradigmas y el final del dominio de cuatro años del cuarteto Sebastian Vettel-Adrian Newey-Red Bull Racing–Renault. Al mismo tiempo se da el retiro de Mark Webber como coequipero del campeón Vettel y la nominación de su compatriota Daniel Ricciardo para remplazarlo en Red Bull Racing, proveniente de Scuderia Toro Rosso, equipo mediano que acabó noveno y octavo en las dos últimas temporadas con el australiano al volante.

Para Ricciardo no hay nada escrito, el RB10 es completamente nuevo, no una evolución del RB9 campeón y aunque nadie apuesta por él, desde las primeras pruebas de pretemporada se ve sólido y en la apertura en Australia termina en el podio, sólo batido por Nico Rosberg, aunque luego sería descalificado. Lo que parecía un golpe de suerte en casa se vuelve una costumbre, con Daniel batiendo a Sebastian constantemente en prácticas y carreras hasta ganar el GP de Canadá, su séptima carrera con el equipo, mientras que el teutón no ha ganado y ha sido batido con firmeza en podios, puntos y presencia.

¿Por qué? Simplemente es el Síndrome de Rosemeyer, pues la otra opción, que Vettel no sea el talento que todos creíamos, parece impensable… aún.

Artículos Sugeridos

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *